Con muestras del hígado, riñones y páncreas del cadáver del canadiense Sebastián Woodroffe, sometidas a pruebas químico – físicas en el laboratorio del Instituto de Medicina Legal del Ministerio Público, se sabrá si el infortunado extranjero tomó drogas y alcohol antes de quitarle la vida de tres balazos a la lideresa shipibo- konibo – shetebo Olivia Arévalo Lomas, reveló una fuente policial. El resultado de esas pruebas se conocerá después de un mes, dijo un detective de la Dirincri, quien comentó que las personas que planean quitar la vida a un ser humano toman licor y drogas “para darse valor”. Los fugitivos son cuidados y protegidos en una comunidad nativa de Coronel Portillo, Ucayali, comentó la fuente de la PNP, que recomendó a los dos maestros entregarse a la justicia, así como el hijo de la curandera. ARMALa pistola empleada por el canadiense fue encontrada días después de la fechoría, así como el chasis de la motocicleta en que se desplazaba Woodroffe. El arma de fuego le fue vendida legalmente por un policía de la zona y el medio de transporte lo alquiló a un morador que entabló una amistad con el extranjero.
Source: Expreso May 05, 2018 11:03 UTC