El ave del paraíso se prodiga y aquí y allá aparecen los testimonios de su munificencia. El reflejo de las aguas quietas o agitadas por la fuerza del viento esparce las mismas bondades sobre el confín de la vista. Unos malignos bichos atacan el corazón de las palmeras: ya se registran cuidadosamente las bajas, se toman providencias, se evalúan los daños. Y también de desazones y duelos, de jornadas encrespadas, de las contrariedades y reveses que a cada destino humano caben. Tras ella, la estela dejada de bondad y dedicación por los demás la fortifica, la hace llegar más lejos.
Source: EL Informador March 18, 2018 07:52 UTC