La fascinación por el estudio de ellas, la cautivó tanto que se quedó a vivir ahí en la soledad y aridez del desierto por más de 45 años y, ahí vivió realizada en su amado desierto dibujado por ancestros desconocidos, aunque nunca pudo resolver ni el por qué, ni el para qué de esos espléndidos y misteriosos dibujos trazados en medio de la nada. Las increíbles figuras trazadas con sencillas piedras alineadas a la perfección, o bien cavadas con exactitud en hondonadas de las desérticas planicies (pampas) en el sur de Perú. Todo permanece en el misterio. Trazos rectilíneos en direcciones variables, dibujados en un enorme tablero en donde el agua es casi inexistente. Todavía se pueden ver algunos puquíos funcionando en las cercanías de algunos de los pueblos de las pampas.
Source: EL Informador January 21, 2018 08:26 UTC