El problema, como suele suceder en estos casos, no es que lo que digan sea falso, sino lo que no se dice. Pueblo Quieto nació hace décadas, 60 años según dicen los pobladores, por lo que muy pocos de los fundadores siguen vivos. Lo que era una solución temporal, un enclave de vivienda apostada sobre las bardas de los vecinos de la vía de tren, se volvió permanente. El crimen alteró la vida de la comunidad y de los vecinos. Por supuesto que no, y por ello es muy importante que la reubicación se haga con tiempo, diálogo y certeza jurídica.
Source: EL Informador February 19, 2026 18:32 UTC