Pero mientras la oposición parlamentaria no estaba allí, la prensa independiente, sí… Y sufrió las consecuencias. Pero eso no fue todo: a la fotógrafa de “Caretas” Romina Solórzano la arrastraron de los cabellos y la golpearon. Lo cierto, no obstante, es que la hostilidad de esta especie de barra brava gobiernista hacia la prensa resulta ciertamente indignante, pero no sorpresiva. Como más de una reportera puede testimoniar, además, en diversas ocasiones la agresión dejó de ser solo retórica para convertirse en violencia física. No les gusta, en buena cuenta, aquello que constituye la razón de ser de este turbulento oficio.
Source: El Comercio March 10, 2022 11:22 UTC