No cabe más que celebrar que el nombramiento de cuatro consejeros del INE haya salido esencialmente bien, con amplio consenso, sin cuotas ni cuates directamente vinculados a partidos o personajes políticos. Eso, pese a los intentos de John Ackerman de echar abajo el proceso por no haber logrado meter a su cuota personal. El proceso salió bien en buena medida gracias al Comité Técnico de Evaluación (CTE), cuya creación fue la culminación de una exigencia de académicos y organizaciones cívicas por “despartidizar” al INE tanto como fuera posible. La existencia del CTE y su composición hicieron que cualquier intento de colonizar al INE por parte del partido oficial resultara políticamente muy costoso. Se vio ahora muy clara la tentación del único militante de favorecer a su partido, así como la diferencia de actitud de sus miembros no partidistas.
Source: El Universal July 27, 2020 06:11 UTC