En un salón reluciente, sin huellas de escasez, Silvio Rodríguez —Madre Patria y Madre Revolución— recibe del ministro de las Fuerzas Armadas un fusil AKM soviético, por “si se lanzan” los yanquis. Una de ellas, el casi octogenario Silvio. Quizá un día el mundo se conmueva con la fotografía del músico abatido por los marines de Trump, con su Kalashnikov a un costado. Pero a la luz del uso que han tenido esas armas durante décadas, quizá sea más verosímil imaginar ese fusil apuntando a jóvenes, a mujeres. A los cubanos que pierden el miedo y exigen —cada vez más alto— al régimen fracasado el futuro que se negó a sus padres y abuelos, contemporáneos de este Silvio devenido en una caricatura con AKM.
Source: Excélsior March 22, 2026 15:12 UTC