Si hubiera que elegir un hecho importante del año que termina, me quedaría con la disolución del Congreso, en octubre pasado. No fue solo el hecho mismo de la disolución, sino también la inmensa acumulación de voluntad ciudadana (casi 80%) que lo alentó o lo permitió, según quiera verse. ¿La coincidencia solo es atribuible a tres años de errores de la mayoría del Congreso y sus líderes? El acto de octubre nos confirmó que además de presidencialistas, los peruanos somos dados a encontrar hombres proverbiales adecuados al momento. Algunos piensan que la disolución ha debilitado irremediablemente al Congreso (por eso una nueva Constitución).
Source: La Republica December 31, 2019 05:37 UTC