El joven accedió desde su casa, en Melbourne, varias veces en el transcurso de un año. Todo lo que necesitó fueron túneles informáticos, una técnica que permite adentrase en un red de computadoras. Al darse cuenta de la intrusión no autorizada, la empresa de la manzana notificó al FBI, quien a su vez alertó a la Policía Federal Australiana. El adolescente se ha declarado culpable de los cargos y está a la espera de la sentencia, que se dictará en setiembre. Por su parte, Apple ha asegurado que los datos de sus clientes no se han visto comprometidos.
Source: El Comercio August 18, 2018 22:52 UTC