Pura farsa, estos son unos carniceros que se están burlando nuevamente de los peruanos y en especial de sus víctimas. Este criminal ha acudido a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a llorar por el mal trato que dice que recibió desde que fue detenido en 1992 en un café de San Borja. Quizá este indeseable quería una celda con licor, jacuzzi, comida gourmet y mujeres. Esos que ahora defienden, hubieran hecho su “revolución” ametrallándolos y quizá colgando sus cadáveres en un poste. ¿Alguien lo duda?
Source: Ojo September 01, 2023 15:41 UTC