Andrés Manuel López Obrador pasó de ser, como líder opositor, un férreo crítico de la intromisión del Ejército en las tareas civiles, a convertirse en un presidente convencido de que se puede y se debe gobernar de la mano de las Fuerzas Armadas. El general, dicen en el propio gabinete, es el colaborador que más tiempo pasa en Palacio Nacional y con el que más habla, todos los días, el presidente. “Es en este momento, con mucho, el funcionario al que más le pide opinión o consejo el presidente para muchos más temas que la seguridad”, afirma un colaborador cercano del Palacio Nacional. Contemporáneo y paisano del presidente, Audomaro ha sido su consejero en materia de seguridad y amigo desde que se conocieron en Tabasco en 1977, en el gobierno de Leandro Rovirosa Wade, donde el ahora presidente era delegado del Instituto Nacional Indigenista y el militar divisionario comisionado de la 30 Zona Militar. Con las dos designaciones sorpresivas en las Fuerzas Armadas, donde pesó la voz de su jefe militar más cercano, el presidente rompió la tradición y los mecanismos históricos para definir la sucesión en las Fuerzas Armadas para instituir una nueva cúpula militar en su gobierno.
Source: El Universal April 13, 2019 07:36 UTC