Vergonzosa la posición del Ejecutivo, anunciada por su cuestionado premier Héctor Valer, de negarse a observar ley anti-Sunedu que destruye a esta entidad, nacida para poner orden en las instituciones de educación superior y cautelar la formación de los profesionales que de ellas egresan. Una nueva demostración, la enésima, de que los pecuniarios tentáculos de la mafia de las universidades bamba ha penetrado ya casi todos los estamentos del poder político en nuestro país. No se puede explicar de otro modo que un proyecto de ley que –en su abierto, desembozado afán de proteger los negociados de tanto mercachifle de la educación– atenta directamente contra los estudiantes y la credibilidad de las carreras que seguirán, limitando severamente la capacidad de la Sunedu para ejercer el necesario control de calidad y la exigencia del rigor académico. Y lo peor es que muchos de los empresarios involucrados en tan ostensible fraude, además de haberse enriquecido con este proficuo negocio, cuentan desde hace años con sendos partidos políticos y aceitados miembros de distintas bancadas para responder o transar en nombre de sus intereses. Contando ahora con la complicidad del presidente de la República, nada menos que un maestro de profesión, estos espacios pseudouniversitarios tendrán carta libre para volver a lucrar con las ilusiones de la juventud, haciéndoles pagar considerables sumas de dinero, repartidas durante años de estudios, a cambio de un diploma que, al carecer de valor alguno en el mercado de trabajo, no será más que un simple cartón decorativo.
Source: Peru21 February 05, 2022 17:49 UTC