Uno de los delitos más horrendos que causa un enorme sufrimiento y daños irreversibles en niños y adolescentes inocentes, es la pedofilia. El sacerdocio resulta así la coartada perfecta para un pedófilo y la ignorancia o la ingenuidad de algunos padres acerca a niños y adolescentes a estos sacerdotes, verdaderos monstruos. Juan Pablo II —canonizado junto a Juan XIII— fue no solo un persecutor de las corrientes progresistas de la Iglesia Católica y artífice de arreglos con dictaduras sangrientas, fue también un encubridor de pederastas. Pero no caben ingenuidades, no es solo entre los legionarios que la Iglesia Católica torció su camino: los escándalos datan de un siglo en distintas órdenes en Estados Unidos, Francia, Chile y otras naciones. El número real tiene que ser muy superior dada la existencia de una “cifra negra”, la de quienes decidieron no denunciar.
Source: El Universal December 26, 2019 08:29 UTC