Siempre he pensado que la verdadera fuerza de la Iglesia católica no está en sus riquezas materiales, sino en su potencia simbólica. Aunque es cierto que la Santa Sede maneja miles de millones de dólares, la idea es que todo debe estar supeditado a su misión de salvación. Por lo demás, no solo la católica, sino todas las religiones, requieren de dinero para existir y cumplir su función. Durante cientos de años, gracias a una creciente burocratización de su organización, la Iglesia católica tuvo controles internos de sus finanzas. Lo que está en juego es la potencia simbólica de la Iglesia católica y en particular el de la Santa Sede.
Source: Milenio August 03, 2021 07:07 UTC