En medio del ciclo electoral, la política fiscal vuelve a inclinarse hacia el corto plazo, como ha sucedido en los últimos cinco años. Se aprueban sin una evaluación rigurosa de su eficacia ni de su costo fiscal. El Congreso impulsa medidas que incrementan el gasto o reducen ingresos; el Ejecutivo evita el costo de oponerse. Se trata de una lógica similar a la de un festín, que prioriza la rentabilidad política inmediata. El costo de evitar decisiones hoy es trasladarlas, intactas, al siguiente gobierno.
Source: La Republica March 27, 2026 14:45 UTC