No se trata de algún viejo incunable, ni siquiera de alguna edición especial, sino de un clásico que cuesta 10 dólares. No soy mejor persona si le echo el guante a un escapulario en vez de una cartera. Al contrario, si encima de ratero soy devoto y para colmo espero protección. ¿Y por qué entonces quien se roba un libro es mejor que el ladrón de una botella? A cierta edad eso parece fácil, cuando no divertido, justiciero, audaz, pero igual tiene un precio y alguien ha de pagarlo.
Source: Milenio December 14, 2019 08:15 UTC