Un presidente de la República no está exento de la posibilidad de cometer errores o alguna, incluso, metida de pata. Finalmente, más allá de lo que les hacen creer algunos aduladores que siempre existen, son seres humanos. El tema no es la posibilidad de cometer errores, el asunto es cómo enfrentan la situación cuando estos se ponen al descubierto. Un presidente tiene el deber de siempre decir la verdad y, por ello, aunque esta sea dura, debe hablar con claridad y sinceridad. La verdad es que los niveles de justificación de algunos sobones a la carta son de Ripley.
Source: El Comercio February 18, 2026 16:31 UTC