Terminé de leer El vendedor de silencio, de Enrique Serna (Alfaguara, 2019). La trama, la fuerza prosística, la densidad de sus personajes, la reconstrucción de varios Méxicos son un puente entre la historia y la novela. El vendedor de silencio desde luego se da su quién vive con Los periodistas, de Leñero, y La Guerra de Galio, de Aguilar Camín. La prosa de Enrique Serna ha sido en esta dimensión de la novela de una precisión perturbadora. Por cierto, cuando los personajes van por un helado al Yom Yom, rendí la plaza y pensé: una gran novela.
Source: Milenio October 30, 2019 07:07 UTC