Como sabe cualquiera que ha sido protagonista de una competencia entre dos ‘galanes’ por nuestros afectos, al final en estos triángulos quien lleva las de perder es la manzana de la discordia: lo menos relevante suele ser la autonomía del objeto del deseo y, más bien, la prioridad de los adversarios es impresionarse el uno al otro. Hasta ahora nos las hemos ingeniado para navegar, más mal que bien, nuestras relaciones con estos dos gigantes. No pensemos que esta disputa es una señal de nuestro atractivo o que somos ‘clave’. El gobierno actual y el próximo deberían entender el considerable riesgo detrás de estas presiones por elegir entre la ‘hamburguesa’ y el ‘chifa’. Toca hilar muy fino y preparar nuestro marco regulatorio y fortaleza diplomática para, precisamente, tratar de proteger nuestra soberanía de quienes dicen que están preocupados por ella.
Source: El Comercio February 13, 2026 21:33 UTC