Aquí es donde la noción de “banalidad del odio” adquiere su pleno significado. La banalidad del odio implica una suspensión de la responsabilidad, una aceptación tácita de la violencia y la aniquilación como forma legítima de relación social. El riesgo no es solo la existencia de figuras como El Mencho, sino la posibilidad de que su lógica se infiltre permanentemente en el tejido cotidiano. Puede ser, en el mejor de los casos, un acto de restitución parcial del orden. Pero mientras las condiciones que hacen posible la banalidad del odio permanezcan intactas, el ciclo de la violencia continuará reproduciéndose.
Source: La Crónica de Hoy February 26, 2026 10:04 UTC