Pasamos de la prensa “mermelera” a las “leyes mordaza”, luego vinieron “las resistencias” con insultos y los apodos de “guaripoleras”. Tomaron protagonismo los medios productores de ‘fake news’ y megáfonos de un candidato (Rafael López Aliaga) que destilaba misoginia e intolerancia contra las mujeres de prensa. Muy rápido la “prensa mermelera” se volvió “prensa corrupta”, y las arengas mutaron a manotazos y patadas. Además, la propia Keiko amenazó con querellar al diario El Comercio por su cobertura del Caso Odebrecht, y tanto ella como su candidato a vicepresidente, Luis Galarreta, fueron los principales promotores del mote ‘prensa mermelera’, con los resultados que hoy conocemos. Queda claro que Perú Libre busca una prensa esclava, y que sus alaridos públicos contra la “prensa basura” y el mentado “rol educativo” que le atribuye no son más que eufemismos fácilmente convertibles en excusas para su intervención.
Source: El Comercio May 24, 2021 10:30 UTC