Mentiría si dijera que la mayoría de los lectores que me mimaron esas tardes intensas y felices eran españoles nacidos en Madrid. Yo diría que, en números redondos, firmé unos doscientos libros a lectores venezolanos, otros doscientos a peruanos y unos cien a españoles. Enterados mis lectores de que cumplía años, me colmaron de regalos y se confundieron en abrazos conmigo. Todos los periodistas que perdieron aquella tarde dos horas conmigo eran españoles, argentinos y venezolanos, ninguno se decía peruano. Tal vez extenuado por el cambio de hora y las pocas horas que había descansado, a punto estuve de llorar.
Source: El Comercio February 22, 2026 17:32 UTC