Desde ese día, su vida fue dolor neuropático, sondas cada seis horas, insomnio y dependencia total. Y ahí sigue: esperando dictaminación, atrapada en la geometría variable de la voluntad política mexicana. Mientras tanto, la eutanasia activa sigue siendo ilegal y puede sancionarse bajo la figura de homicidio por piedad en el Código Penal Federal. En uno, el Estado reconoció que el sufrimiento irreversible y la voluntad consciente bastan para ejercer el derecho más íntimo que existe. En el otro, la autonomía tiene límites donde empieza el miedo político, la presión clerical y la costumbre de patear lo incómodo.
Source: Excélsior March 27, 2026 08:35 UTC