Según el testimonio del empresario Carlos Ávila, que tiene negocios en ambos lados de la frontera (Reynosa-McAllen), el Moll de McAllen se percibió extraño y vacío sin gente de México. Las tiendas afamadas de McAllen tenían letreros donde indicaban el número máximo de personas que podían ingresar. Ávila consideró absurdo que por avión sí pueden venir a McAllen los mexicanos, como si el avión eliminara el riesgo de contagios de Covid-19. "Ese es el impacto en la economía local de los clientes mexicanos, es información interesante que explica por qué muchos negocios están cerrando en McAllen y el Valle", indicó. Los pasillos de los "Molls" de McAllen y de la frontera sur texana extrañaron la clientela mexicana.
Source: El Mañana November 28, 2020 23:15 UTC