Esa tradición atrajo este año a unos 20.000 devotos, curiosos y turistas hasta San Fernando de Pampanga, en el norte de Filipinas, el país más católico de Asia, donde se viven con fervor los ritos religiosos de Semana Santa, a menudo sangrientos. "Yo crecí con esto y me enorgullece ver cómo hay muchos jóvenes, en incluso niños, que participan en los actos de Maleldo (Semana Santa, en la lengua local)", apuntó Enaje. "Llegamos ayer a Manila y leímos sobre este ritual de Semana Santa en el periódico. Las crucifixiones son el foco de la atención mediática en la Semana Santa de Filipinas, donde algunos creyentes buscan la redención experimentando en sus carnes los tormentos que sufrió Jesucristo hasta su muerte en el monte Gólgota. Unos 8 mil penitentes, según el Ayuntamiento, se autoinfligieron duros castigos durante las procesiones de Jueves y Viernes Santo para redimirse de sus pecados, pagar promesas a Dios o pedir milagros.
Source: Excélsior April 19, 2019 13:05 UTC