En 1985, ese tanto de Gareca hizo derramar lágrimas de impotencia entre los peruanos, al ser el autor el 2-2 entre Argentina y Perú, lo que dio a la Albiceleste la plaza para disputar la Copa del Mundo que acabaría levantando Diego Armando Maradona. Solo algunas arrugas más en su rostro hacen que habitualmente sea comparado en Perú con los cantantes estadounidenses Steven Tyler e Iggy Pop. La compostura y serenidad son otro rasgo esencial en Gareca: ni una palabra más alta que la otra, siempre comedido en su discurso, amante del trabajo silencioso, sin dar lugar para el autobombo. También se veía con buenos ojos que conociera el fútbol peruano tras su paso en 2008 por el Universitario de Deportes, donde logró un Torneo Apertura. La guinda al pastel la puso en la repesca, donde Perú derrotó por 2-0 a Nueva Zelanda en Lima, tras haber empatado sin goles en el partido de ida.
Source: El Siglo de Torreón November 16, 2017 10:18 UTC