“Tenemos familia, pero como si no existiéramos para ellos, hace más de 10 años que me abandonaron, se olvidaron de mí… y hoy ellos, son mi familia”, expresó Juanita, mientras almorzaba sus chilaquiles verdes con frijoles acompañado por su refresco. Dijo que la gente a su paso los mira como “pordioseros”, pero detrás de esas ropas sucias y desgarradas se encierra una historia de dolor, olvido y abandono de su familia. La mayoría de los indigentes son historias de dolor. Cada uno recibió su porción de comida y bebida. También familiares de pacientes estuvieron en el evento.La Congregación repartió folletos con mensajes.
Source: El Mañana December 15, 2019 16:07 UTC