se llevó una gran sorpresa al descubrir que una de las crías de su mascota, una boa constrictor, había nacido con dos cabezas, informa National Geographic. El dueño llevó al reptil de dos semanas de nacido a una clínica veterinaria especializada en el cuidado de animales exóticos. Los médicos decidieron alimentar a una de las cabezas para saber lo que sucedía: mientras una comía sin problemas la otra simplemente miraba. Con esta simple prueba es posible preveer que la serpiente pueda sobrevivir su infancia, ya que en muchos casos en el reino animal las dos cabezas suelen luchar por la comida y lastimarse entre sí. Un hecho no menos sorprendente es que al parecer posee dos tubos digestivos.
Source: El Mañana March 18, 2018 17:03 UTC