Aquel tiempo en que la oración y el ruego a los dioses a los elementos desconocidos jugaron un papel importante en las actividades humanas. Nunca lo sabremos, pero aún despierta admiración y curiosidad la idea de crear ante la muerte una expresión de vital energía. Su orgullo los elevó a sentirse hijos de héroes que descendían de los dioses; héroes que realizaron hazañas insuperables por los hombres de su tiempo; más fuertes, más poderosos, más audaces. Qué cosa tan maravillosa, estos hombres se sentían vinculados en línea directa con los dioses; pero se sabían hombres. “Has venido, oh, extranjero, al país que los dioses más aman…”, expresa Sófocles en sus versos de Edipo en Colono.
Source: Excélsior February 07, 2020 09:56 UTC