En el terreno editorial puro y duro, la IA brilla especialmente en la corrección: ortografía, gramática, puntuación y ortotipografía. Aquí la IA ayuda a detectar errores repetitivos, inconsistencias de formato, muletillas, redundancias, frases demasiado largas y hasta cambios de tono entre capítulos. Y si hablamos de corrección editorial —la de estructura, argumento y lógica—, la IA puede servir como un espejo. Para quien autopublica, el problema no es solo escribir el libro: es convertirse en editor, productor, diseñador y mercader al mismo tiempo. Ahora, la advertencia necesaria: la IA puede equivocarse, inventar datos, mezclar épocas, atribuir citas falsas o dar consejos incompletos.
Source: El Universal January 30, 2026 21:04 UTC