Con todo, tal y como ha afirmado Juan Villoro, el humor en la literatura mexicana sigue en déficit, y estos días en los que recordamos un tanto huérfanos a Jorge Ibargüengoitia así nos lo confirman. Ninguna como la muerte inesperada de Ibargüengoitia, me parece, ha creado un vacío tan remarcable en nuestra tradición periodística-literaria de nuestro país. Los vacíos que dejaron en las páginas de la prensa diaria Jorge Ibargüengoitia, primero, y años después, Carlos Monsiváis, o incluso Germán Dehesa, aún es notorio. ¿Qué habría escrito Ibargüengoitia de su propia y absurda muerte? Por lo pronto, nos queda siempre la posibilidad de volver a Ibargüengoitia, a Salvador Novo, a Emilio Rabasa.
Source: La Crónica de Hoy January 27, 2018 05:26 UTC