Esta celeridad inaudita contrasta con otros recursos que el mismo pleno analizará hoy y que esperan desde el 2024. La pregunta es inevitable: ¿qué hace especial el caso de Cerrón para merecer tan expeditivo tratamiento? Como el caso de Cerrón no califica por antigüedad —apenas lleva un mes en el TC— solo quedan dos opciones: fue considerado urgente o el ponente lo solicitó. En casos anteriores, como el de Cerrón, el patrón fue consistente: cuatro meses para programar audiencia, casi un año para fallar. La celeridad del TC en este caso envía un mensaje devastador para la credibilidad del sistema de justicia.
Source: El Comercio March 11, 2026 14:11 UTC