En los días que siguieron, la propuesta de López Obrador –que aún tendría que ser avalada por el Congreso, porque habría que reformar la Ley Federal del Trabajo– no consiguió mucho apoyo. De hecho, fue criticada por voceros del sector servicios, pues los fines de semana largos han sido detonadores de ingresos para el turismo nacional. Si todos los datos dicen que los fines de semana largos han sido benéficos para la economía y ésta se encuentra actualmente en contracción, ¿por qué alguien propondría acabar con ellos? El lunes, en su conferencia mañanera, López Obrador justificó su posición diciendo que “es más importante mantener nuestra memoria histórica que lo material”. Y, en este caso como en otros, nadie de su equipo se atreve a decirle que está en un error.
Source: Excélsior February 12, 2020 09:34 UTC