Rius, en “Los Supermachos” y “Los Agachados”, popularizó el retruécano que, jugando con las siglas del PRI (Partido Revolucionario Institucional), transformaba en RIP -(Requiestat In Pace -Descanse en Paz-) al partido hegemónico en San Garabato, Cucuchán, el pequeño mundo en que Juan Calzontzin, Doña Eme y demás personajes vivían sus vidas, y donde nada más tronaban los chicharrones de su cacique, Don Perpetuo del Rosal. El juego de palabras, por lo visto, llevaba implícita una profecía: tras las elecciones del domingo pasado en todo el país, el otrora partido “invencible” no consiguió ninguna de las 15 gubernaturas que se disputaron, solo tendrá de 63 a 75 de las 500 curules en la Cámara de Diputados y tendrá alcaldes únicamente en 26 de los 125 municipios de Jalisco. El partido del “Carro Completo” en aquellas jornadas electorales que se significaban por las marrullerías, triquiñuelas y chapuzas que le permitían arrasar en los comicios, tendrá que asumir, resignado, que el voto popular le asigne esta vez el modesto tercer lugar entre las fuerzas políticas del país. -II-Por supuesto, sería necio dar al PRI por muerto y enterrado. Deberán entender, pues, que para devolverle al PRI la lozanía de sus buenos tiempos, deberán hacerlo competitivo: capaz de ganar simpatías -y votos, en consecuencia- por convicción; no solo por conveniencia de los oportunistas o por miedo de los pusilánimes.
Source: EL Informador June 09, 2021 07:52 UTC