Más allá de obsequios y festejos, deberíamos mirarnos al espejo y observar con rigor nuestros impulsos y comportamientos. México está muy dolido por las centenas de miles de muertos provocadas por la absurda guerra contra el narco. Si el odio fue una mera estrategia de campaña, deberían poderlo contener con rapidez. Si el odio proviene del propio presidente, deberán hacérselo ver para procurar un necesario autocontrol, signo civilizatorio que tiene en Cristo un gran ejemplo. Sería un acto de humildad cristiana y un buen compromiso de autocontención para el 2019.
Source: Excélsior December 25, 2018 03:22 UTC