En el largo periodo de 1977 a 2014, la sociedad mexicana llevaba 37 años conociendo la experiencia de reformas electorales que afectaron tanto a gobernantes como a gobernados de manera singular. A pesar de las múltiples reformas electorales, los mexicanos padecimos el desmantelamiento del Estado y se sufrió la pérdida de muchos de los derechos fundamentales como el empleo, la salud y la educación, principalmente. Erradicar la corrupción, indolencia y burocratismo en los partidos políticos, así como restructurar la organización electoral, debiesen ser algunos de los objetivos prioritarios de la reforma política que se presentará en este mes. Se está formando una sociedad muy exigente que demanda, pide cuentas y responde a los apoyos que recibe con una lealtad política singular. El ruido y descontento de algunos cuantos oponiéndose a la reforma no debe impedir el esfuerzo y decisión gubernamentales por transformar democráticamente a este país.
Source: La Jornada February 26, 2026 12:55 UTC