Esa frase es de Antonio Machado Ruiz, uno de los poetas más notables de España y el más joven de la famosa generación del 98. Su poesía modernista hizo eco de la antigua sabiduría popular y adquirió cada vez más relevancia a medida que la Segunda República Española daba paso a la guerra con Franco. En su homenaje el Ateneo Español, –que agrupa a buena parte del exilio en México– en 1994, promovió que un pequeño parque en la colonia Polanco llevara su nombre. Junto con el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez diseñó la Basilica de Guadalupe. La llegada de los poetas e intelectuales del exilio español a México tras la guerra civil fue fundamental en la vida cultural, literaria y educativa en el país.
Source: La Jornada March 29, 2026 12:04 UTC