Le reclamó el injerencismo de Washington en el diferendo entre China y Taiwán y lamentó que el estado actual del vínculo no se corresponde con los intereses de ambos pueblos ni con las expectativas de la comunidad internacional. Asimismo, el diplomático oriental demandó a Estados Unidos calma, profesionalismo y racionalidad en su percepción de China. No podría esperarse otra cosa después de la creciente hostilidad de la Casa Blanca hacia China. Más aún, Estados Unidos y sus principales aliados han buscado reducir sus lazos comerciales con China, en lo que constituye una política destinada al fracaso: a fin de cuentas, ese país asiático sigue siendo el mayor centro fabril del mundo, el más grande mercado planetario de bienes de consumo y el principal destino de inversiones estadunidenses, europeas y japonesas. Por ello, la Casa Blanca sabe perfectamente que una interrupción de las relaciones industriales, comerciales y tecnológicas con el gigante asiático sería una catástrofe para las economías de Estados Unidos y de Occidente.
Source: La Jornada June 19, 2023 11:14 UTC