El sangriento asalto al Centro de Reinserción Social (Cereso) 3 de Ciudad Juárez, Chihuahua, sacó a la luz pública lo que los familiares de los internos y la sociedad juarense saben desde hace años: en dicha penitenciaría, cuya administración es responsabilidad del gobierno estatal, los grupos del crimen organizado actúan con total impunidad y no enfrentan ningún impedimento para conducir sus actividades criminales, como si se encontraran en libertad. Así lo exhibe la coordinación sostenida entre los reclusos y el comando armado que irrumpió en la mañana del primer día del año para liberar a 25 reos, en su mayoría miembros de Los Mexicles, incluidos Ernesto Piñón de la Cruz, El Neto, y César Vega Muñoz, Chilín, importantes líderes de esa pandilla perteneciente al grupo Gente Nueva, brazo armado y operativo del cártel de Sinaloa. También da cuenta de la sensible descomposición imperante en el penal, el descubrimiento de armas largas y cortas, cargadores, cartuchos de diferentes calibres, 10 celdas VIP , drogas, más de 1.7 millones de pesos y hasta una caja fuerte por parte de las fuerzas federales que ingresaron a las instalaciones a fin de controlar el motín que siguió al ataque.
Source: La Jornada January 03, 2023 13:02 UTC