Lograr este nivel de aceptación no ha sido fácil, porque en México “la idiosincrasia a la muerte es muy especial: se busca tener un lugar en el cementerio a donde ir a rendir culto”. La escasez dejó a la Facultad de Medicina de la máxima casa de estudios con apenas 10 cuerpos, cuando antes de la restricción recibía en promedio 350 por año. El médico Manuel Ángeles Castellanos expuso que el programa ha ido avanzando, pero el número de cadáveres aún es insuficiente para impartir clases, porque sólo cuentan con 98 cuerpos donados en nueve años; de los cuales, seis llegaron en 2025. Donar un cuerpo también es trascender en el aprendizaje de muchos estudiantes, porque nunca olvidan este proceso y los donantes se convierten en “maestros silenciosos de la anatomía”. Castellanos comentó que antes de la restricción tenían al menos cuatro cadáveres por aula, pero ahora hay uno para dos grupos; uno por cada 180 alumnos.
Source: La Jornada April 06, 2026 09:03 UTC