El argumento de la dictadura militar en 1977 fue el mismo que el de la década del 90, empoderar al elector permitiéndole optar por el candidato de su preferencia sin tener que dar su entera confianza a una lista parlamentaria confeccionada por las ‘cúpulas’ partidarias. Por supuesto, se trataba de minar la autoridad de Víctor Raúl Haya de la Torre con campañas individuales de 99 ‘compañeros’ adversarios. Mientras tanto, Chile consolidaba su democracia adoptando el binominalismo, donde cada distrito electoral elige a dos diputados y se fuerza la unidad entre opciones políticas similares, el Perú ofrece al elector listas en grandes distritos electorales donde nadie se siente representante y nadie representado. Se entiende que en 1933 el PRI monopólico haya domesticado al parlamento en una ‘democracia’ no competitiva e iliberal, pero en el constitucionalismo peruano no encaja. Por eso, la reforma política debe ser reformulada desde sus premisas iniciales, para promover un sistema de partidos que nos permita una oferta electoral de calidad, una nueva clase política, y solo así, un mejor Congreso.
Source: Expreso June 09, 2020 06:00 UTC