En la larga entrevista que le hicieron en Milenio Televisión, claramente dijo que echaría para atrás dos reformas estructurales fundamentales de este sexenio: la educativa y la energética. Y el PRI, que tiene en su ADN el ser el “partido del Presidente”, gustosamente aceptará la cooptación de López Obrador. Donde más se radicalizará es si pierde la ventaja que hoy tiene y vuelve a perder la Presidencia. Tal como hizo en 2006 y 2012, argumentará que le hicieron fraude y que su movimiento, por tanto, pasará a la “resistencia pacífica” en contra de la “mafia del poder”. En conclusión, la agenda lopezobradorista –más radical o más moderada– dependerá de la ventaja que lleve sobre sus contrincantes.
Source: Excélsior April 04, 2018 10:26 UTC