Llego a Cracovia luego de una larga travesía por tierra desde Budapest y lo hago a través de un bosque infinito de pequeñas poblaciones, accidentes geográficos y tonalidades acrisoladas. Cae la noche y con ello crece el bullicio de esta ciudad donde abundan jóvenes en bares y restaurantes. Los polacos en un acto de resistencia se oponían a respirar en el mismo espacio y utilizar los mismos retretes. Su patio central permite al viajero apreciar la majestuosidad del conjunto arquitectónico y especialmente la Catedral con una cúpula de oro macizo que habría mandado a regalar un rey como tributo a la gran Cracovia. Camino hacia la parte baja y se percibe una ciudad ordenada de edificaciones modernas sobrias que contrastan con los muros de las edificaciones antiguas.
Source: Ríodoce July 02, 2019 13:18 UTC