De la casa donde el poeta Amado Nervo pasó sus últimos años (Amado Nervo 48, colonia Santa María la Ribera), solo se mantiene en pie una parte de la fachada. El 24 de mayo de 1919, a solo seis días de su llegada a la ciudad, corrió la noticia de que el poeta había muerto. No había ocurrido en los tumultuosos funerales de Manuel Acuña, no había ocurrido en los de Manuel Gutiérrez Nájera, no ocurrió tampoco en los de Juan de Dios Peza. Los vecinos de la calle en la que había vivido, que se llamaba entonces calle Colonia, exigieron que se impusiera a ésta el nombre de Nervo. A pesar de todo, Margarita siguió viajando con Nervo, y cuando no, cambiaba cartas con él (en las que el poeta la llamaba “hijita”).
Source: El Universal June 05, 2018 08:15 UTC