Conservan sus nombres, pero ya no cumplen su objetivo original: un orden de reglas que evite el imperio de la fuerza. Detrás de la cortina no hay sólo territorios, sino sociedades sometidas al miedo que sustituye a la política, desde Moscú. No es cinismo; es un diagnóstico descarnado de un mundo que se desnuda cuando las reglas dejan de ser creíbles. Convocan a retirar el letrero del verdulero, sabiendo que ese pequeño gesto hará colapsar el orden que los oprime. El Telón de Acero y la mesa del menú no marcan el final de la historia, sino el momento en que alguien se atreve a decir: "este mundo ya murió".
Source: El Siglo de Torreón January 29, 2026 11:02 UTC