Los críticos se refieren a esto como “ocurrencias”: el Presidente saca la agenda pública conforme a lo que le viene a la mente antes de encender el micrófono. A principios de febrero, por ejemplo, se dedicó tiempo en la conferencia matutina a develar un timbre postal. Lo que se tiene, entonces, es una mezcla de ambas: distracción y falta de contenido. Se anuncia la carta a la Corona española al mismo tiempo que se anuncia “pobreza franciscana” porque el presupuesto no cuadra. La Conquista empezó hace 500 años, pero sus espejos siguen siendo igual de efectivos hoy.
Source: Milenio March 29, 2019 07:07 UTC