A este debate, con audiencia esperada de al menos 100 millones de personas, tanto Donald Trump como Joe Biden llegan en posiciones deficitarias. Valga recordar que, desencantados por la candidatura de Hillary Clinton cuatro años atrás, gran parte de este sector se mantuvo alejado de las urnas. En 10 años no pagó impuestos sobre la renta —a partir de presuntas estrategias para reportar pérdidas sistemáticas en sus negocios o deudas millonarias—. El presidente acusa de difundir noticias falsas al diario neoyorkino, pero sigue sin ofrecer evidencia que mitigue el previsible malestar de los votantes. Es en los debates donde el exvicepresidente puede encontrar nuevas salidas al posicionamiento de sus atributos positivos y, a partir de ello, conseguir una victoria el próximo 3 de noviembre que regrese el decoro a la política estadunidense.
Source: Excélsior September 29, 2020 08:48 UTC