Sin embargo, debajo de esas cifras existe un fenómeno profundo que explica buena parte de la violencia letal que padecemos: la intersección entre economías criminales, financiamiento político y ejercicio del poder. Para los cárteles, el dinero ilegal no es donativo, es inversión. El intercambio es de recursos a cambio de protección o tolerancia institucional, al final, el dinero ilegal no es ideología sino inversión estratégica. Cuando el poder político queda condicionado, la violencia no desaparece: se administra, se reacomoda, cambia de rostro, pero conserva intacta la impunidad que la sostiene. Cuando el dinero ilegal entra a las campañas, la democracia deja de ser competencia y se convierte en inversión criminal.
Source: El Universal February 22, 2026 01:43 UTC