Everardo LaraEl tres de marzo pasado se publicó en el Diario Oficial de la Federación (DOF) la esperada reforma al Artículo 123º constitucional que establece una jornada laboral de 40 horas semanales. En los hechos, la reforma no es una conquista, sino una promesa diferida que deja intacta la estructura de explotación durante cuatro años más. Para estos 33 millones, la reforma es letra muerta: no existe jornada máxima que valga cuando no hay relación laboral reconocida. La jornada de 40 horas sólo será un derecho efectivo para quien pueda vivir con lo que gana en ese tiempo; para la mayoría, la necesidad los obligará a seguir trabajando más. La propia reforma admite que la jornada de 40 horas pueda aumentarse con 12 horas de tiempo extraordinario a la semana, sin que se rebasen las 12 horas por día.
Source: La Jornada April 11, 2026 18:06 UTC