A eso se reducían muchas de las calles de la joven capital del reino de la Nueva España. Luego, avisaron que las multas aplicadas a los españoles se pagarían en monedas de oro, para que doliera de verdad. Y si los infractores eran indios o negros, o mozos de ínfima calidad y rango, el castigo sería de diez azotes. Con el siglo XVIII llegó la modernidad en el bolsillo de los virreyes de la segunda mitad del siglo. Como la ciudad de México era, de noche completamente incierta y oscura, mandó a poner un alumbrado público.
Source: La Crónica de Hoy May 22, 2022 12:45 UTC